He estado trabajando en este tema desde hace tiempo y me parece fascinante la cantidad de información que podemos encontrar. Para comprender realmente el significado de la Cuaresma, es necesario recordar que se trata de una tradición de origen cristiano. Sin embargo, su valor no se limita al ámbito religioso: también posee un profundo sentido cultural que marca la vida de la Iglesia Católica.
El simbolismo del número 40
La duración de la Cuaresma se basa en el significado bíblico del número cuarenta:
Los 40 días del diluvio.
Los 40 años de marcha del pueblo judío por el desierto (Dt 14:33-34).
Los 40 días de Moisés y Elías en la montaña (Ex 34:28 / 1Re 19:8).
Los 40 días de Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública (Lc 4:2).
Los 400 años de estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material; acompañado de ceros, representa la vida en la tierra marcada por pruebas y dificultades. Se trata de un tiempo simbólico: un período con inicio y fin, que apunta hacia la venida del Señor. La Cuaresma es ese momento en que piensas en alguien que amas y te tomas un momento de reflexión. No es tristeza, es agradecimiento. Es el tiempo de decirle a Jesús ‘gracias’ por su acto de amor y prepararnos para la Pascua, la fiesta más grande de nuestra fe.”
Historia y práctica
La Cuaresma se practica desde el siglo IV, como un tiempo de penitencia y renovación para toda la Iglesia, con ayuno y abstinencia. aunque en oriente y occidente tiene diferencias marcadas la Cuaresma, se mantiene el espíritu penitencial y de conversión.
Un tiempo de reflexión y amor
Durante la Cuaresma, los fieles estamos llamados a reforzar nuestra fe mediante actos de penitencia y reflexión. Las lecturas bíblicas insisten en la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón.
Muchos piensan que es un tiempo triste, en realidad es un tiempo de agradecimiento y amor: no se trata solo de sacrificio, sino de reconocer el acto supremo de amor de Cristo.
Por eso, en la Misa no se canta el Gloria ni el Aleluya, salvo en la Cena del Señor el Jueves Santo. La Cuaresma es, en el fondo, una fiesta en el Señor, porque nos prepara para el milagro más grande de la historia: la Resurrección de Cristo y su presencia viva en la Eucaristía.
Vivir la Cuaresma
La Cuaresma es como ese momento en que uno piensa en la persona amada: no es tristeza, sino meditación y recogimiento. Guardamos sobriedad, sí, pero celebramos porque Cristo resucitó.
El verdadero riesgo es olvidar a Dios en medio de nuestras ocupaciones o diversiones. No se trata de llevarlo “en la maleta”, porque Él no es un objeto: es una persona viva, presente para ti y para mí.
La próxima vez que vivamos la Cuaresma, hagámoslo con la certeza de que Jesús está vivo y nos invita a encontrarnos con Él en cada momento

